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jueves, 27 de agosto de 2026

Del respeto a... también el Gobierno)( y 3) - La negligencia institucional

Si algo ha quedado dolorosamente claro  tras la invasión de Ceuta es que el Gobierno central ha renunciado a ejercer sus funciones esenciales, especialmente en lo que respecta al control efectivo de la frontera, la protección de la ciudadanía ceutí y la gestión ordenada y legal de los flujos migratorios. Hechos constatados por la secuencia de episodios en los que la ciudad ha quedado expuesta, desbordada y sin los recursos que el Estado está obligado a garantizar.

La frontera de Ceuta —territorio español y europeo— ha sido tratada como una línea secundaria, gestionada con improvisación, falta de previsión y una pasividad que raya en  la negligencia institucional. Cuando un Estado permite que su frontera quede abierta, permeable o descontrolada, no solo falla en su deber internacional: falla en su deber constitucional hacia sus propios ciudadanos.

Ceuta ha sufrido esa dejación de funciones de manera directa:

  • Servicios públicos saturados, sin refuerzo suficiente.

  • Falta de medios policiales y sanitarios, pese a las alertas reiteradas.

  • Ausencia de un plan de contingencia real, aun cuando la presión migratoria era conocida y previsible.

  • Dependencia absoluta de decisiones diplomáticas ajenas (1),—especialmente las tomadas por Marruecos— que han dejado a la ciudad en una vulnerabilidad intolerable.

Todo ello constituye un incumplimiento grave de las obligaciones del Gobierno central, que está legalmente obligado a garantizar la seguridad, la integridad territorial, el control fronterizo y la protección de los ciudadanos. Cuando ese deber se incumple, cuando la omisión provoca daños, riesgos y situaciones límite, es necesario considerar  la responsabilidad  jurídica.

La ciudadanía de Ceuta —que también sufre una crisis humanitaria, aunque casi nunca se la nombre— tiene derecho a exigir que quienes han permitido esta situación respondan por ello. Y cuando la dejación de funciones es tan evidente, tan prolongada y tan lesiva, la exigencia de responsabilidades incluye la posibilidad de ser castigados conforme a la ley. Porque la negligencia institucional que pone en riesgo vidas, seguridad y derechos no debe ni puede quedar impune.

Vox pide activar el artículo 102 para investigar a Sánchez por «traición» al Estado

Ceuta no es una nota al pie. Es una frontera española. Y cuando el Estado falla en su deber más básico, la justicia debe actuar.

"Como esto siga así, Ceuta va a ser Castillejos 2": más de 100 inmigrantes intentan cruzar a nado en una noche de Mundial (Información en "El faro de Ceuta", quince días antes de la invasión.

El crimen de Ceuta, por Antonio Elorza (Analisis pormenorizado de la situación crítica de Ceuta)

Manifestación histórica en Ceuta "contra los invasores" (Reacciones de una población que no puede más)


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1) Decisiones diplomáticas ajenas:

  • Aperturas súbitas de la frontera por parte de Marruecos, permitiendo el paso de miles de personas sin control.

  • Retirada de vigilancia marroquí en momentos concretos, que provoca avalanchas migratorias.

  • Uso político de la frontera para enviar mensajes a España o a la UE (por ejemplo, en episodios relacionados con el Sáhara Occidental).

  • Negativa o demora en aceptar retornos de menores o adultos, complicando la gestión española.

  • Coordinación fronteriza intermitente, que depende del clima diplomático del momento.

Todo esto son decisiones tomadas por Marruecos, no por España. Y cuando el Gobierno central español no refuerza Ceuta, no anticipa estos movimientos, o no protege a la ciudadanía ante ellos, incurre en una dejación de funciones.



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domingo, 16 de agosto de 2026

Bosques ardiendo, julio 30, 2004

Cada año, en el verano, vemos como los incendios forestales se hacen presentes en la geografía nacional. El año pasado fue Cataluña, ahora es Andalucía.Hectáreas y hectáreas de montes arden y con ellos se pierden flora, fauna, casas, bienes materiales y hasta vidas. Cuando empiezan, es difícil terminarlos y así cada año igual. Los que viven en zonas de alto riesgo de incendio, pueblos, urbanizaciones y barrios periféricos en o cercanos a zonas boscosas saben bien de la indefensión en que se hallan, marginados y olvidados por parte de sus ayuntamientos, responsables directos de prevenir este tipo de accidentes mediante acciones elementales como podrían ser :

- Vigilar y hacer cumplir a los vecinos con la obligación de tener limpias y en condiciones de seguridad sus parcelas, recordándoselo con bandos municipales en todas las lenguas de la Comunidad y con inspecciones visuales y periódicas para verificar se están cumpliendo. Este tipo de medidas deberían llevarse a cabo, anualmente, en los meses primaverales.
- Procurar que las zonas verdes municipales localizadas dentro de esas poblaciones cumplan, ejemplarmente, con las condiciones de seguridad y mantenimiento exigidas para la previsión de incendios.
- Clasificar el ámbito municipal por zonas de peligrosidad , destinándoles a las más peligrosas los proporcionales recursos y atención municipales. Por ejemplo, entender como más prioritario destinar la dotación de parques y jardines a cortar y limpiar malezas de un barrio dentro de una zona boscosa que al riego diario de los crisantemos que adornen el jardín del ayuntamiento.

Sería interesante conocer las partidas presupuestarias que los ayuntamientos españoles afectados por incendios forestales destinaron a prevenir incendios y las que destinaron a sus fiestas mayores. Y por parte de los gobiernos autonómicos y diputaciones provinciales, pedirles que controlen y hagan cumplir a sus ayuntamientos toda la legislación y normas en vigor para la previsión de incendios, colaborando con ellos cuando éstos no tengan los recursos y medios precisos, pero siempre de modo preventivo.


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🔄 16 de agosto de 2026. Cada verano vuelve a repetirse el mismo drama: incendios que arrasan montes, viviendas, ecosistemas y, en ocasiones, vidas. Lo que en 2004 era ya una preocupación evidente —la falta de prevención municipal y la desatención de zonas de riesgo— sigue siendo hoy un problema estructural.

La reflexión permanece vigente: sin planificación, sin mantenimiento de parcelas y zonas verdes, sin clasificación real de áreas de peligrosidad y sin presupuestos que prioricen la prevención, los incendios seguirán siendo una tragedia anunciada.

Este comentario, releído con perspectiva, subraya una verdad incómoda: la prevención no es un gesto estético, sino una responsabilidad política y comunitaria que demasiadas veces se posterga.



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Este blog es el medio de expresar mis particulares reflexiones e ideas sobre la realidad que me rodea, así como las sugeridas por la lectura de libros y artículos de prensa. No es crítica literaria, no tengo conocimientos para ello. Expongo , tras muchos esfuerzos, lo que mi corazón me dicta. No es mi intención la de ofender ni herir a nadie. Tampoco, pues, me gustaría ser objeto de heridas u ofensas por discrepar con mis particulares opiniones y gustos.