domingo, 23 de mayo de 2021

Primero de mayo, abril 30, 2005

El  primero de mayo se conmemora el día internacional del trabajo. Supongo que la costumbre  hará que los que viven del tema - los llamados agentes sociales - salgan a la palestra y bla, bla, bla. Es decir, hablen mucho, pero no digan nada; y,  aún más lejos, hagan algo efectivo y bueno para los que han de ganarse la vida trabajando.


Estoy pensando que a la difícil realidad laboral española actual, año 2005, se une la inexistencia de una definición clara de "trabajador", y, consecuentemente, de sus características, necesidades y reivindicaciones concretas y específicas. Porque, por ejemplo, en el supuesto de que los trabajadores estuviesen todos ocupados en el mismo sector profesional, ¿las reivindicaciones y la problemática laboral de los sin papeles serían o son iguales a las de los legales?; ¿o, la de éstos últimos similares a las de los nacionales? No, creo que no. Ni tampoco lo son las del empleado en el sector público de las del privado. Ni las de los de  las grandes empresas y corporaciones con las de los de las medianas y pequeñas empresas. O las de la alta dirección con la del resto de la plantilla. Sin embargo, cuando se habla de pensiones, subidas salariares y carestía de vida, horarios, retribuciones, retenciones fiscales, riesgos laborales, etc., se meten, juntas en el mismo montón y saco único de lo laboral.

Lo que quiero decir lo ilustraré con algunos ejemplos:
En cualquiera de los grandes bancos españoles, la edad, el importe y condiciones de jubilación, del "empleado" clasificado como alta dirección no tienen nada que ver, ni siquiera parecido, con las que rigen para el resto de la plantilla. Cito el último y por ahora más sonoro caso de los ex-directivos del SCH que entre fondo de pensiones y otros conceptos se llevaron por jubilarse miles de millones de las antiguas pesetas. Lo cual, además, la Audiencia Nacional ha ratificado como ajustado a Derecho.

- Siguiendo con el mismo Banco- aunque advierto que lo mismo pasa en muchas otras de las grandes multinacionales españolas- la plantilla es presionada y a veces hasta coaccionada a jubilarse con sólo cincuenta y pocos años. Mientras, el presidente de la entidad y el director general tienen más de sesenta y cinco y todas las miras de permanecer en sus cargos por mucho tiempo más. ¡Larga vida, pues, al César!

- No hace mucho, creo recordar que en la provincia de Barcelona, fue localizada una industria de confección en la que inmigrantes chinos sin papeles trabajaban, de día y de noche, en condiciones de esclavitud.

- La siniestralidad laboral en España es una cifra creciente y alarmante con, en muchas ocasiones, un final mortal para la víctimas. Muchas de las cuales son extranjeros, con o sin papeles. Ejemplos recientes nos lo ofrece el buque gallego que se hundió arrastrando consigo a la tripulación (españoles, africanos e hispanoamericanos). Más reciente aún lo hallamos este lunes de Pascua  con el accidente automovilístico ocurrido en Villamiel (Toledo), en el que entre los fallecidos se encontraba como único español el patrón y el resto de las víctimas eran extranjeros. Para terminar citaré el escandaloso caso, al menos para mí lo es, del trabajador que quedó tetrapléjico y recibió una indemnización que un Tribunal Superior de (in)Justicia de Cataluña desestimó fallando a favor del empresario recurrente. El trabajador, pues, quedó sin indemnización. ¡Y no pasó nada!

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5 de abril 2012: He corregido algunas cosillas de este comentario que entiendo de actualidad. Al mismo tiempo, detallo a continuación las direcciones de algunos otros comentarios relacionados con este mismo tema de  “lo laboral”:

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